El fundador y CEO de Spotify, Daniel Ek, lideró una inversión de 600 millones de euros en Helsing, una empresa alemana especializada en desarrollar tecnología militar basada en inteligencia artificial, que ahora está valuada en 12.000 millones de euros. La inversión fue realizada a través de Prima Materia, el fondo de capital de riesgo de Ek Spotify’s, convirtiendo a esta startup de Múnich en una de las empresas europeas de defensa más valiosas del continente. Helsing se especializa en el desarrollo de drones de combate potenciados por inteligencia artificial, la empresa ya ha firmado contratos con autoridades de Berlín, París, Londres y Estocolmo. Esta no es la primera incursión de Ek en el sector militar: en 2021 ya había invertido 100 millones de euros en la misma empresa, lo que generó una primera ola de controversias. En esta ocasión, el CEO de Spotify declaró al Financial Times que está "redoblando" su apoyo financiero a la compañía. La inversión, anunciada el 17 de junio, ha desatado una indignación generalizada entre músicos, activistas y usuarios de redes sociales que acusan a Ek de canalizar las ganancias del streaming musical hacia la industria militar. Varios artistas, incluyendo King Gizzard & the Lizard Wizard, Deerhoof y Xiu Xiu, están retirando su música de Spotify en protesta "no queremos que nuestra música mate gente". La banda de art-rock de San Francisco Deerhoof retiró completamente su catálogo de Spotify en protesta, condenando la decisión y afirmando: "No queremos que nuestra música mate gente". Los artistas vinculan esta controversia con las frustraciones de larga data sobre los bajos pagos por reproducción, argumentando que las ganancias de streaming están financiando "tecnología de batalla de IA". La inversión ha generado un boicot global de Spotify por parte de muchos usuarios y artistas, quienes ven esta medida como una acción contradictoria que promueve la guerra en lugar de la paz mundial y la unidad. La tecnología de defensa se ha convertido en un área atractiva para los inversores en medio de los grandes conflictos globales actuales, pero la decisión de Ek plantea serias interrogantes éticas sobre el papel de las plataformas de entretenimiento en la financiación de la industria